Los mejores tuits de 2015 según Café Caracoles

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Una di noi.

Todo el mundo tiene sus rankings particulares, y en este caso he hecho para Café Caracoles uno con lo mejor que he visto en Twitter durante 2015. Siguiendo lo que tenía en la carpeta de favoritos, he tomado un tuit ganador y otro finalista (igual de bueno, no obstante) con los que os quiero desear a todos un Feliz 2016.

Enero

Ganador: Me quiero mucho.

Áccesit: Digimon vallecano.

Febrero

Ganador: Chelo García Boyhood.

Áccesit: Dani Martín no sonará en Radio 3.

Marzo

Ganador: La sirenita Millenial (obra de Gemma Correll)

Áccesit: La relación entre burguesía y proletariado.

 

Abril

Ganador: Niñato vs. Sigmund Freud.

Áccesit: Cuidado con Álex Ubago.

Mayo

Ganador: La mayor cagada en la historia de las kiss cam.

Áccesit: Imanol Arias viéndose a si mismo.

Junio

Ganador: Dinosaurus.

Áccesit: El conseller de Interior de Cataluña, dándolo todo.

Julio

Ganador: El asesino en Scooby Doo siempre va disfrazado.

Áccesit: Mr. Wonderful realista.

Agosto

Ganador: El fichaje fallido de De Gea por el Real Madrid.

Áccesit: TVE compra la LFP sin poder emitir ni Madrid ni Barça.

Septiembre

Ganador: El Ulises de Joyce.

Áccesit: Los ciclistas son nuestros superiores.

Octubre

Ganador: El padre mago (obra de Ben Zaehringer)

Áccesit: ¿Quiéres casarte conmigo?

Noviembre

Ganador: Cómo ligar en bibliotecas.

Áccesit: Charizard con hojas.

Diciembre

Ganador: Rajoy por sevillanas.

Áccesit: Mark Hamill saluda a sus fans de España.

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Menciones especiales

Mejor titular de prensa

Tuit de mayor vergüenza ajena

Mejor vine

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Medios cortesanos

eljuevesEn pleno 2014 aún asombra que se produzcan noticias así en España, pero pasan. La revista El Jueves ha visto como le han retirado a las bravas una tirada especial sobre la abdicación de Juan Carlos I, en la que ponía una corona llena de mierda sobre el príncipe Felipe. Eso pasó el miércoles, día de lanzamiento, y al jueves siguiente se relanzó con una portada distinta. Y aunque se alegó en su momento “errores de imprenta” e incluso un “secuestro”, luego se confirmó algo aún peor: fue el grupo editor, RBA, quien decidió eliminarla por su propia cuenta.

Pero esto no es lo peor. Después de retirarla, RBA anunció a la redacción que los temas de monarquía no podían destacarse en portada ya que, agárrense, “es un tema tabú porque no interesa a la gente“. ¡Todo eso después de lanzar una tirada especial de 60.000 ejemplares, cuando lo normal en El Jueves son 40.000!. Dado que la abdicación será el tema estrella durante semanas, la respuesta ha sido la lógica: por ahora se han largado ocho dibujantes, dos de ellos los ex directores Manel Fontdevila y Albert Monteys. Abandona el núcleo que en su momento rejuveneció la plantilla.

Podemos decir que a El Jueves ya le tenían ganas desde hace tiempo, pero en esta decisión hay algo más: la defensa de un sistema anquilosado por puro servilismo e interés editorial, en este caso de RBA pero achacable a toda su competencia. Y que no puede entenderse sin ver qué otros negocios maneja y cómo funcionan para que sus directivos trepen entre las altas esferas.

Después de muchos años bajo propiedad de sus autores, RBA compró el 60% de Ediciones El Jueves en 2006. Se trata de un grupo más especializado en revistas de “estilo de vida” que en el humor, su primera incursión. En su momento la operación se vendió como una forma de “impulsar nuevos proyectos en otros canales” (renovarse o morir), pero respondía también a tener un “primo de Zumosol”, a alguien con capital para mantenerlo si venían mal dadas. Por ejemplo, con el famoso secuestro judicial un año después.

(Y sí, todo el post irá por ahí. De otros asuntos como los recortes de gastos o las aventuras de su presidente en los Juzgados no me voy a meter).

El problema, claro está, es que RBA tiene unos intereses que no corresponden con los de una publicación satírica. ¿A bote pronto? Es propietario de Lecturas y Semana, cabeceras míticas de la prensa rosa. La primera es la que más tirón tiene, con 186.000 ejemplares de difusión semanal, mientras que la segunda no le anda a la zaga con sus 149.000. Ambas superan con mucho el promedio de El Jueves (39.000 de enero a diciembre de 2013, si bien el ratio tirada-difusión es más estrecho), pero (evidentemente) su lector es distinto. ¿Hay más? Posee múltiples editoriales y mantiene una fundación a la que suelen invitar a todo tipo de autoridades para promocionarles… y promocionarse, por supuesto. Trepar.

El papel cuché siempre se ha caracterizado por su seguidismo, más si lo comparamos con el despelleje profesional de “Sálvame”. Son cortesanos a morir. Quien va al quiosco puede empezar por el ¡Hola!, que es el BOE de Casa Real, y continuar con Diez Minutos, inventor de la “entrevista imaginaria“. Tanto Lecturas como Semana no solo viven de hacer la pelota a los famosos, sino de que se sigan leyendo en la peluquería o en la sala del dentista. Y dado que son muy conservadoras, es habitual que tengan más tirón los temas amables que las polémicas. Hasta tal punto que la pluralidad informativa se asemeje a la de una televisión de Transnistria.

Tres revistas abriendo con la misma foto oficial. En prensa deportiva o económica sería impensable.
Manse! Manse! Kim Jong-il changgun!

En los últimos meses Zarzuela está haciendo trabajos titánicos para lavar la imagen de la familia, muy afectada por escándalos que todos conocemos. Si hace un mes TODAS las portadas mostraban a la Infanta Leonor, en este junio de abdicaciones hay una campaña pro Felipe VI, alias “El Preparado”, como nunca antes habíamos visto. Hay un nuevo monarca que meternos por los ojos y se juegan mucho si cambia el statu quo. Dado que la Casa Real controla con mano de hierro todo ese flujo, RBA “pensó” por el bien de sus intereses (ventas y fundación) que tenía que “extremar las precauciones”.

Y ese “pensó” es crucial, porque diferencia la censura de un gobierno de la “autocensura” editorial.

A El Jueves, como publicación de humor, no se le pueden aplicar los mismos criterios de “no interesa a la gente” que a una revista del corazón, porque siempre ha vivido de la burla y la sátira. El público que la compra quiere caña, como bien ha dicho Monteys a la tele catalana. A pesar de que la redacción metió contenidos a toda prisa para llegar al quiosco (la noticia les pilló en cierre de edición), RBA ha sacrificado una tirada especial de 60.000 ejemplares, muy por encima de la media y con el coste que supone, porque “pensaron” que les perjudicaría a corto plazo. A El Jueves le han permitido portadas mucho más bestias, pero ya no se las podían pasar.

No ha hecho falta una llamada desde Zarzuela; tenían asumido lo que debía hacer, aun a costa de la libertad de expresión y de dañar una publicación que, pese de todo, mantenía más de 40.000 lectores. Igual que Theon Greyjoy asume que es “Hediondo” tras todas las torturas de Ramsay Nieve, la prensa española tradicional (la del corazón en especial, pero afecta a todos los ámbitos) es tan cortesana que hará cualquier cosa con tal de agradar a sus principales fuentes de información. Y si para ello matan a El Jueves, no duden que lo harán.

Esas “muestras de amor”, a ojos de cualquier responsable de comunicación competente, son evitables porque se ha terminado creyendo que la Casa Real fue quien pidió la retirada de ejemplares. Pero es más triste. Está tan interiorizado que no les importa ni el “qué dirán”, se quiere un discurso único a espaldas de la sociedad civil. Y no son los únicos: El Mundo de Casimiro García-Abadillo ha despedido a una periodista por llamar “amiga íntima” a Corinna en la crónica de la abdicación real.

Los datos relativos a tirada y difusión están sacados de la OJD.

Uno de los números de El Jueves que conservo es el primero tras la muerte de Ivá. A él no habrían tenido cojones de hacerle nada.
Uno de los ejemplares de El Jueves que conservo es el primero tras la muerte de Ivá (Ramon Tosas). Una figura a reivindicar en los tiempos que corren.

Guía cutre de Portugal para la Champions League

Este post ha sido posible gracias a la ayuda de Andrés Rodríguez (Ciencias y cosas) y de Mr Coucou (@mrcoucou).

DSC00064Para muchos españoles, Portugal es ese sitio que solo pisan si quieren comprar toallas y comer. O para irse a festivales de música. Pero esta semana la cosa cambia por completo: el 24 de mayo se celebra en Lisboa la final de la Liga de Campeones entre Real Madrid y Atlético de Madrid, y miles de pichis viajarán (muchos sin entrada) para vivir el ambiente.

Café Caracoles no es una guía turística ni pretende serlo, pero sí se ha permitido dar unos briconsejos al españolito medio que no sabe con qué se va a encontrar, ni qué tomar, ni cómo tratar con su vecino.

Beber y comer siempre es un placer. ¿Qué me tomo?

Los clásicos portugueses para beber, y del fútbol en general, son las cervezas. El mercado está copado por Sagres, propiedad de Heineken y con sede en Lisboa, y la Super Bock, que se fabrica a las afueras de Oporto. Ambas están muy buenas y entran bastante mejor que muchas marcas españolas, así que compararlas con una Cruzcampo cualquiera sería un sacrilegio. De hecho, Super Bock tiene buena fama entre los hooligans ingleses… que algo de eso sí que sabrán. Pedirse una Mahou allí es de idiotas.

Por encima de todas las cosas, es tierra de vinos. Otro refrigerio popular para ir contento es el vinho verde, hecho con uva que apenas sí ha madurado, o la Ginjinha, licor obtenido de la maceración de cerezas de guinda y típico de Lisboa. En las tiendas te vas a encontrar de todo, pero hay diferencias: si buscas un ron de cirróticos barato tipo Almirante, vete con botellas en el maletero porque allí no hay. Y si quieres hacerte un cubata con Fanta a lo mejor ves sabores rarísimos, pero el de limón no es tan fácil de encontrar. Después del partido existen muchos sitios para salir de fiesta, así que el abanico de opciones es enorme.

Pero no solo de alcohol vive el hombre, aunque lo haya estereotipado mucho por ser una final de fútbol. Para comer hay opciones económicas como la Francesinha (de Oporto, y está en todas partes); un bocata que es toda una bomba calórica con mucha carne, servido sobre una salsa picante de cerveza y tomate. También existen los choripanes, rissois (empanadas), pregos (bocata de ternera) y bifanas (lo mismo, pero con tiras de cerdo), como recoge este blog sobre viajes de Portugal… y no olvidemos el bacalao, su plato nacional. Irse a un Telepizza allí porque “es lo que conozco” también es de idiotas.

"Solo treinta calorías"
Francesinha. “Sólo treinta calorías”

A todo esto, el café portugués es mil veces mejor que el nuestro. En cualquier sitio es más fácil que te lo sirvan bien que lo contrario. También merece la pena tomarse uno antes del partido.

Pero si no quiero ir a bares, ¿dónde puedo comprar algo?

Algo positivo de nuestros vecinos es que, al compartir península, las marcas y establecimientos son prácticamente los mismos. Otra cosa es que algunas ya no existan por aquí. Y el caso más singular es el de los supermercados Continente; mientras Carrefour reconvirtió todas las tiendas españolas a su marca, los franceses renunciaron al mercado luso y otra empresa compró los derechos de explotación de la marca: Sonae, conocidos aquí por Avenida M40 (un centro comercial que quebró) y la cadena de electrodomésticos Worten. (Su decisión de usar a JPelirrojo en sus anuncios es casi un acto de guerra).

Hasta tal punto llega la dependencia de un mercado ibérico que allí hizo su única expansión internacional El Corte Inglés, nuestro gran almacén para señoras enjoyadas por excelencia. Hay solo dos: uno en Lisboa y otro en Oporto. Pero son lo bastante populares (y tienen la misma fama de caro que aquí) como para que aguanten bien el tirón.

Pero como ya ha habido bastante gasto con los hoteles o incluso la gasolina del inconsciente que vaya en coche, si hablamos de “sitios baratos” toca mencionar Pingo Doce, su equivalente de Mercadona. Tal es su tirón que cuando el 1 de mayo de 2012 (festivo nacional) decidieron aplicar un descuento del 50% en compras superiores a 100 euros, hubo disturbios y puñetazos sólo por entrar a alguna de sus tiendas. ¿Más similitudes con la cadena de Juan Roig? Sí: ambos han sido cuestionados por la opinión pública (en el caso del portugués, por llevarse los beneficios a Holanda para pagar menos impuestos) y la canción de la empresa es igual de mala que la de sus colegas valencianos.

Yo quiero fiesta, pero ¿qué música me voy a encontrar?

Por desgracia, o fortuna, ni el “Quero ser tua” de Eurovisión ni el “Boom sem parar” de la hermana de Cristiano Ronaldo están en la selección musical. Los portugueses escuchan de todo y lo mismo que en el resto de Europa, así que por desgracia no te vas a librar del “Motherfucking Animals” o del David Guetta de turno. No obstante, también hay matices.

Igual que sucede en España. a la hora de salir de fiesta están muy influidos por la música de países que anteriormente fueron colonias. En este caso, portuguesas. Si nosotros tenemos que sufrir el reggaetón y derivados en pleno 2014 (se ve que no era una moda) porque compartimos lengua con casi todo el Caribe y Sudamérica, en Portugal sucede algo parecido. Por ejemplo con el sertanejo brasileño, que por si no os suena es el inspirador del infecto “Ai si eu te pego” y pesadeces tipo Gusttavo Lima e você. Y así, dos o tres horas.

Y por parte africana (o de hijos portugueses de segunda generación), ritmos pegadizos y bailables con distintos nombres: (kuduro, kizomba) pero que nos van a sonar igual de machacones. Todos ellos interpretados por grupos con nombres de pandillero. Lo más famoso que nos llegó a España fue Buraka Som Sistema (banda lisboeta, por cierto), pero también hay pelotazos como Gang Machado y Os Detroia, todos de Angola, que aún no han llegado aquí.

Si todo esto te repele, hay una buena noticia: en Portugal también tiene tirón el indie y el pop-rock. No hay más que ver los carteles de algunos de sus festivales más importantes, en especial el Optimus Live, el Super Rock o el Primavera Sound de Oporto, para comprobarlo.

Si les hablo castellano me entienden, ¿no?

Es posible que no. A lo mejor esto es aplicable a ciudades pegadas a Extremadura, pero Lisboa está a cinco horas en coche de Madrid. De hecho, más de uno se puede molestar si le gritas despacio en castellano porque “a lo mejor hablo muy bajo y no me entiende”.

Otro punto muy interesante tiene que ver con el vocabulario. Si eres del Atleti y un lisboeta te dice que el estilo de juego de Simeone es espantoso, no le sueltes una hostia. Allí esa palabra es un cumplido (maravilloso) y por tanto tiene un significado completamente opuesto al castellano. El portugués tiene un montón de “falsos amigos” como férias (vacaciones), presunto (jamón), esquisito (extraño) o exprimir (expresar), así que hablar español pronunciando las eses como zetas y las tes como chés (el “purchugués”) no te va a servir.

No obstante, hay bastantes portugueses que saben hablar más idiomas que el españolito medio. Y no ya el castellano, sino incluso con competencias en inglés. No es una cuestión de “es que ellos subtitulan las series y nosotros las doblamos” porque su prime time televisivo está copado de telenovelas. Es, simplemente, el interés por abrirse al resto de Europa que a los españoles nos ha faltado toda la vida.

¿Cómo ve un portugués a los españoles?

Hay de todo. Por lo general caemos bien. Eso sí: el que sea fiel al refrán “de España ni buen viento ni buen casamiento” va a acabar harto cuando vea a hordas de pichis, con camisetas blancas o a rayas, haciendo el gilipollas por las calles y comportándose como los de Peña Madridista de Barajas.

Para enumerar una lista de tópicos haría falta otro post y alguien que conozca mejor el tema, pero sí es cierto hay unas cuantas cosas que les molestan. La más importante es el desdén; solo nos acordamos de Portugal para que nos den 12 puntos en Eurovisión, porque el resto del año pasamos de ellos. Y en parte es cierto: la mayoría aquí ni siquiera saben cómo se llama su primer ministro. Luego están los clásicos de que si somos chulos, de que si hablamos a gritos, de que si trabajamos menos… todos esos clichés se explotan en este divertido vídeo del Caiga Quien Caiga Portugal, con un reportero picando a la gente que pasea por Preciados.

Así que por mucho que algunos se hagan pajas mentales con la idea de Saramago de montarse una “República Ibérica”, los portugueses no se fueron pitando en el 1143 por diversión ni van a juntarse ahora. ¡Como si no tuvieran otras opciones mejores que unirse al hermano mayor con ínfulas!