Los resúmenes del fútbol español son el fracaso de TVE

El mes de febrero termina con la dimisión del director de Televisión Española, José Ramón Díez. A primera vista parece una noticia normal: estamos a una semana del pleno de investidura, José Antonio Sánchez (presidente de RTVE) está en las últimas en consonancia con la trayectoria del PP, la redacción de informativos está en pie de guerra (interna) y la gestión de TVE ha sido más que cuestionable. Sin embargo, da la casualidad de que esto ha coincidido con otro hecho desastroso para la casa.

Al mismo tiempo que Díez abandonaba su despacho, el consejo de administración de TVE ha tenido que rescindir el contrato exclusivo con la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Es algo relevante porque una de las primeras medidas de José Ramón Díez en agosto de 2015 fue pagar 1,5 millones por los partidos de Primera División (sin poder emitir a los clubes clasificados para Europa; es decir, los que dan audiencia) y más de 10 millones de euros por los resúmenes de Primera y Segunda, según PR Noticias. Una apuesta arriesgada, pues no pueden cubrirla con la venta de publicidad, que finalmente les ha salido por la culata: la CNMC ha permitido que las privadas también puedan ofrecerlos, la liga española ha perdido interés y TVE se ha dejado 6 millones de euros por el camino. De haberlo mantenido, habrían perdido mucho más.

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¡Paneles de tela! ¡Hashtags! ¡Trepidante acción!

Cualquiera podría pensar que ofrecer los goles de Real Madrid y FC Barcelona antes que la competencia es algo atractivo. Sin embargo, en TVE hicieron muy mal el cálculo. En primer lugar, porque muchos ya han visto los resúmenes (cuando no los partidos) de forma alegal a través de internet, casi en el momento que terminan. Y en segundo lugar, porque Deportes Cuatro o El Chiringuito, si se les puede llamar «prensa deportiva», te pueden rellenar dos horas de programa con polémicas y confrontaciones sin necesidad de emitir un solo gol.

A todo ello hay que añadir que el formato para ofrecer las exclusivas, Estadio 1, era de todo menos atractivo. TVE se limitaba a ofrecer un resumen, ruedas de prensa y declaraciones postpartido, sin añadidos. Todo muy espartano, como en los noventa, y muy lejos de lo que hace la BBC con Match of the Day dejándose también bastante pasta por el camino. Al menos los ingleses saben como rentabilizarla.

Como la cosa no daba más de si en La 1 al no superar los dos dígitos de share, los directivos terminaron desplazándolo a las madrugadas en Teledeporte. Cualquiera podría pensar «si lo pasan a un canal minoritario, habrá análisis tácticos y de estado de forma de jugadores, ¿no?». No exactamente. Si el analista de referencia en la BBC es Alan Shearer, nosotros teníamos a Roberto Gómez cuando no podían llamar a Pablo Alfaro. Y tanto en Estadio 1 como en Estudio Estadio al día siguiente, había análisis pero también una alarmante falta de ritmo, presentadores sin personalidad e incluso un abuso de tertulias, algo ya cubierto por sus rivales. Como prueba de que todo se puede empeorar, el share en TDP bajó al 2%.

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La diferencia con El Chiringuito es que ellos usan una mesa.

TVE ha perdido una millonada por ser el perro del hortelano: ni ha sacado provecho a los resúmenes en exclusiva ni se lo ha permitido a la competencia, que aún así ha incluso incrementado sus audiencias. ¿Entienden ahora por qué el presidente de TVE ha dimitido? Pues aquí va otra razón: 28 millones de euros en compras de programas para dos temporadas, firmadas un mes antes de largarse. La pena es que José Antonio Sánchez no se marche con él. Pero por fortuna ya le queda poco.

La gala de fútbol por obligación

La Sexta decidió promocionar la gala de los premios de la Liga de Fútbol Profesional (6,1% de share) con la inusual presentadora, Eva Hache, soltando “¡pero si yo no tengo ni idea de fútbol!”. Para su desgracia, el resto del equipo de guionistas tampoco. O no se atrevió a plantearlo. Entre la incapacidad de ella para transmitir y las malas bromas que le sirvieron, el resultado fue un desastre. Todo chocaba contra el muro de indiferencia planteado por las estrellas. Bien porque no entendían lo que decían, bien porque el espectáculo les era completamente ajeno.

Tebas
Pasadas dos horas, Javier Tebas no sabía donde meterse.

En España tenemos la manía de plantear cualquier entrega de galardones, sea de lo que sea, copiando a los Premios Goya. Que a su vez son “el plagio del plagio” de otros eventos inspirados en los Óscar: humor como hilo conductor. Pero es un enorme error pensar que los futbolistas tendrán las mismas tablas que un actor profesional. A diferencia de éstos, capaces de reflejar (mejor o peor) cualquier emoción, el deportista “actúa” para ocultar lo que piensa ante los medios de comunicación. Vivimos en un país donde quedas mejor siendo un humilde de baratillo, con el ya clásico “partido a partido“. Si no fuese por gente como David Barral o Gerard Piqué, nos moriríamos de asco.

Por esta razón, no funciona abrir la gala con un largo monólogo de Eva Hache, con la misma gracia que el anuncio de Ligeresa. El humor es mejor en pequeñas dosis. Dani Rovira entregó un premio y logró en quince minutos lo que Eva no pudo en dos horas: hacer reír a Cristiano Ronaldo. Pero no puedes usarlo todo el rato si la gente a la que te diriges no está acostumbrada a abrirse.

Si partimos de esa base, ¿por qué la LFP no prefirió apostar por el glamour que estos deportistas pueden desprender? Porque no saben hacer galas ni vender su producto. Alguno dirá “ya, pero es que entonces no la vería nadie”. Esto se programó el lunes, que es el día más complicado en prime time porque coincide con Isabel (La 1), Top Chef (A3) y La que se avecina (Telecinco). Quienes verán este compromiso comercial son los seguidores más acérrimos. Teniendo a gente muy difícil de congregar en un mismo punto, no necesitas hacer gracietas innecesarias ni plantear un enfoque generalista.

En ese sentido, hay que ser justo con Eva Hache, Quien peor lo hizo no fue ella, sino Cristina Pedroche. Y eso que solo dio dos premios. Salió con cuatro socios comerciales de China, desconocedores del castellano. El resultado final fue que nombraron a Brahimi, pero éste tardó en bajar a recogerlo porque se confundieron y, en vez de leer los nominados, anunciaron directamente al ganador. La invitada, para camuflar el error, prefirió reírse a costa de los chinos (es decir, de quienes te ayudan a crecer) con un desprecio digno de ser denunciado por SOS Racismo y frases como “son los que traen la pasta y tienen prisa”. Quien quedó mal fue ella.

Cristina cagándola
“Vull sortir a l’APM”.

Qué fue de los cracks del Championship Manager 01/02

championshipmangerMientras en España estábamos viciados al PC Fútbol, casi toda Europa disfrutaba también con un juego muy similar, el Championship Manager (actual Football Manager). La quiebra de Dinamic Multimedia, que también acabó con “nuestra” saga, obligó a un acercamiento a lo que se estaban viciando el resto de nuestros vecinos. Y entonces nos dimos cuenta de lo que nos habíamos perdido.

Championship Manager 01/02 (con Camacho en portada) salió al mercado español cuando supieron lo de Dinamic. No tenía el mismo atractivo gráfico, ni tampoco te permitía ganar la Champions con el Caudal de Mieres en dos tardes porque no podías simular partidos. Y sin embargo, aportaba mucho más que nuestro añorado PC Fútbol. Aunque faltaba la Tercera División sí había más de veinte ligas nacionales. El sistema táctico y los entrenamientos eran fáciles de configurar. Y por encima de todas las cosas, la base de datos era colosal. “El juego más importante de tu vida” también podría haberse titulado “El juego que acabaría con tu vida” por lo adictivo que era.

Una vez le cogías el tranquillo, podías conseguir grandes promesas a precio de saldo manejando el equipo de ojeadores. Muchos de esos cracks prometían en 2002, pero ¿qué fue de ellos?

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Ninguno de estos dos jugadores marca goles en la vida real.

Tó Madeira

Si se hace un post sobre CM 01/02, hay que citar al MITO con mayúsculas. Este delantero portugués aparecía en las filas del modestísimo C. D. Gouveia. Nadie en el país vecino había oído hablar de él, pero su maravillosa capacidad goleadora, sumada a la habilidad en el regate y una gran visión de juego, le convertían en el futuro del fútbol continental de aquella época. Al nivel de los Messi y Cristiano Ronaldo actuales.

¿Cómo es posible que ningún ojeador le descubriese? Porque nuestro querido Tó Madeira no existe. Para saber de donde salió hay que fijarse en António Lopes, uno de los documentalistas. Además de ser “experto” en categorías regionales, es natural de Gouveia y futbolista frustrado. Por esta razón pensó que sería buena idea no solo crear un perfil a imagen y semejanza, sino también meter a sus colegas y familiares de compañeros. Tras enterarse de la farsa, Sports Interactive le despidió y en posteriores parches eliminó al crack en plan “Mao Zedong conoce Photoshop”.

Puede que nunca llegase a triunfar, pero Madeira siempre estará en nuestros corazones. Quizá porque gracias al error se mejoró el sistema de documentación hasta lo que es hoy. ¡Si hasta un equipo inglés de aficionados llegó a nombrarse como el astro ficticio!

Jorge Mayordomo

A diferencia de otros perfiles que veremos, caracterizados por su juventud, Jorge Mayordomo ya tenía 27 años cuando CM salió al mercado. El Unión Popular de Langreo le tuvo en sus filas durante cuatro cursos, pero aquí era prácticamente imposible no pasar una temporada sin que clubes de Segunda (e incluso algún Primera) preguntasen por él. Podría decirse que era el mejor jugador en términos de calidad-precio, ideal para empezar.

Este mediapunta creativo y técnico no llegó nunca a la LFP, pero sí estuvo ligado a suficientes equipos como para considerarle un clásico. En 2003 el Pájara Playas de Jandía, de cuando los equipos canarios tenían pasta, se hizo con sus servicios y conformaron un plantel que terminó subcampeón del grupo IV de Segunda B. Después vivió el ocaso como “tercerola de primera” en clubes de postín: Ribadesella, Gimnástica Segoviana, Mirandés (mucho antes de ponerse de moda) y el Haro. Se retiró en 2011.

Banquillo
(Foto del IFK Lidingö)

Tonton Zola Moukoko

Igualmente barato, aunque con más potencial y exageradas estadísticas, era este adolescente de pasaporte sueco y orígenes dramáticos: nació en Congo y perdió familiares mientras huía de la guerra. En 2001 estaba inscrito en el mítico Derby County y formaba parte de la escuadra reserva. El hecho de que hiciese una prueba con el Inter de Milán y llamase la atención de otros rivales italianos fue razón suficiente para sobrevalorarle a lo bestia. De mediapunta promediaba 30 goles por temporada, cifra que se disparaba si se añadía en el once inicial a Tsigalko (del que hablo más tarde).

El hype fue tan desmesurado que Moukoko nunca debutó con el primer equipo. Al querer priorizar los estudios por encima del deporte, y sin demasiadas esperanzas en su progresión, el Derby terminó dándole la carta de libertad. Su trayectoria no es nada edificante, pero lo cierto es que estamos ante una persona que se deja querer. Actualmente reside en Estocolmo, alterna un amateur (IFK Lidingö) con la dirección de otro formado por inmigrantes congoleños (Kongo United) e incluso tiene un club de fans. Por razones obvias, la mayoría son viciados del Championship Manager.

Marcin Harasimowicz

Es uno de los más raros y también de los menos recordados. Otro ariete a la lista, en este caso de Polonia, que en la base de datos figuraba con 20 años en el Gwardia de Varsovia. Algunos pensaron que estaban ante otro Tó Madeira, pero este señor es real como la vida misma. Efectivamente figuró allí, un histórico de la capital que ahora vive la más absoluta de las decadencias, tras ser descartado de la cantera del Legia. Descartado el profesionalismo, siguió en clubes amateur hasta 2007. Sin embargo, según el juego hubiese llegado a Balón de Oro si hubiese querido.

El propio protagonista compartió sus reflexiones sobre esa “carrera” en una entrevista a la web polaca de fans del Championship Manager. Resulta que Harasimowicz, además de jugador, estaba involucrado en la documentación del videojuego para Polonia. Dado que el Gwardia militaba en la tercera categoría y él estaba en plantilla, decidió hacerse valer “un poquitín” cuando envió los datos. Nuestro amigo tiene un canal de Youtube donde ha subido grabaciones vestido de corto. Y puede apreciarse que en vez de grandes coliseos, corría casi en pastos de vacas.

El de la picota enorme ya pueden imaginarse todos quién es: Zlatan.

Kim Kallström

Centrocampista sueco muy aprovechable en labores ofensivas, en 2001 formaba parte del desconocido BK Häcken. Puede decirse que desde entonces ha desarrollado una carrera interesante: años más tarde se marchó al Stade Rennais francés, después recaló en el Lyon y ahora milita en el Spartak de Moscú tras una breve estancia en el Arsenal de Arsène Wenger.

La razón por la que Kallström figura en esta lista es porque era el estandarte de un fallo: los “súper suecos”. El responsable de documentación de ese país debió quedar tan maravillado con los suyos que infló las estadísticas de muchos internacionales sub-19 y sub-21. Y si Kim resultó en la vida real muy bueno, en CM era poco menos que la reencarnación sobria de Diego Armando Maradona. A diferencia de otros miembros de esta insigne lista, el hecho de irse a Francia le mantuvo sobrevalorado.

Super sueco
(Foto del Racing de Santander)

Kennedy Bakircioglü

Kallstrom no fue el único “súper sueco”. Este caballero, más joven y en las filas del Hammarby, era un verdadero mariscal de campo y opción barata si estabas entrenando en competiciones europeas. Ahora mismo vive sus últimos días profesionales en el mismo club que le vio explotar, pero ha sido un trotamundos que pasó por Grecia, Holanda e incluso España, con una breve estancia en el Racing de Santander.

Sin embargo, hay una anécdota de Bakircioglü muy divertida, que él mismo contó en una entrevista para Goal.com. A los 17 años fue rechazado por el Manchester United en una prueba, algo que le tocó la moral. Al enterarse por amigos de que en CM lo petaba, compró el videojuego y se hizo entrenador de los Diablos Rojos. Adivinen a quién fichó. “Me coloqué en el centro del campo y desplacé a Beckham a la derecha, aunque dejé que siguiese tirando las faltas. Es un crack en eso, después de todo”. Es la recreación del maravilloso anuncio de PlayStation de “Yo sí puedo decir que he vivido“.

Oskitz Estefanía

Quien pilla la Real Sociedad en CM cuenta en el filial con una perla esperando a explotar. Se trata de Oskitz Estefanía, hombre polivalente en labores ofensivas. Al comenzar la temporada con el Real Madrid mi estrategia era siempre la misma: le fichaba por una cuantiosa suma, le cedía a otras divisiones (a poder ser en el extranjero) y al cabo de dos años le tenía listo para competir. Y en la realidad pasó algo parecido: con 14 años interesó a los grandes de la Liga, si bien fueron los txuri urdin quienes le convencieron para quedarse en su tierra.

Es una lástima que el fútbol real no sea tan sencillo, y Oskitz tuvo que enfrentarse a la mala suerte con las lesiones. Tan mala que parecía tener a Pepe Gáfez de fisioterapeuta. En una entrevista para Mundo Deportivo explicó que sufrió una rotura de ligamentos cuando estaba a punto de consolidarse. Al poco tiempo, el tendón rotuliano de la rodilla izquierda dijo basta y no sería la primera vez, pues en 2012 volvió a sufrir la misma fractura por un choque fortuito. Ya recuperado y sin el nivel profesional a la vista, sigue jugando en el Berio Futbol Taldea de Tercera División, curiosamente vinculado (aunque independiente) a la Real Sociedad gracias a un convenio de colaboración.

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REALISMO en mayúsculas.

Maxim Tsigalko

Bielorrusia es el país sobrevalorado de la saga Football Manager. Si no encontrabas un talento perdido con plaza de extracomunitario, siempre podías esperar a la tanda de regen (futbolistas ficticios generados por la máquina) y dar un golpe a largo plazo. Con Tsigalko, punta del Dinamo Minsk, podías asegurarte un mínimo de 30 goles por temporada gracias a su excelente finalización. Esto siendo legal. Si se aprovechaba un bug de las tácticas y se le pedía marcaje individual al portero (algo imposible en posteriores ediciones), la cifra superaba los 60 goles en todas las competiciones.

En la vida real, Tsigalko se escribía Tsyhalka y nunca fue tan consistente porque tenía la cadera para caldo de pollo. Estuvo en la última plantilla del Dinamo que ganó la liga bielorrusa, antes de que el BATE Borisov arrasase con todo. Después deambuló por países dignos de salir en Callejeros Viajeros (Kazajistán y Armenia) hasta regresar a Bielorrusia para retirarse con 26 años.

Nunca se recuperó de sus molestias y el único contacto con el fútbol se reduce a ver los partidos de su hermano Yury Tsigalko. Al igual que Maxim, sus estadísticas estaban infladas… aunque en la edición 2003-04.

Tallan Martin

Jovencísimo delantero de Australia en el que se tenían puestas muchas esperanzas. Y eso que la liga de aquel entonces (National Soccer League) solo era un triste torneo semiprofesional. En el momento que Championship Manager salió a la venta, Martin lo estaba petando en los juveniles del Newcastle United Jets; llegó a debutar con el primer equipo e incluso fue convocado por las categorías inferiores de los Socceroos. Buena definición, resistencia física y muchas expectativas para meterle en el juego como el Mark Viduka del siglo XXI… al menos en la base de datos 3.9.65.

La realidad es que nunca terminó de explotar en los últimos años de la moribunda NSL, y tampoco nadie de la profesional A-League le llamó a la puerta en 2005. Sí lo hizo dos temporadas después el Sydney FC, fichándole con un contrato temporal de reserva y sin opciones de ser titular ni en el FIFA. Se fue tan pronto como vino, mas sin llegar a vivir del fútbol descubrió que con ese nivel le sobraba para torneos semiprofesionales. Así, se marchó a las ligas de Nueva Gales del Sur y en 2014 recaló en el Thornton Redbacks de la segunda división. No nacional porque en el momento de escribir este post no existe, sino estatal.

(Foto de footmanager.net)

Cherno Samba

Dado que Championship Manager es británico, qué menos que tener uno sobrevalorado a la lista. El futuro de Inglaterra para olvidar el Mundial de 1966 era un jovenzuelo inmigrante de Gambia, de nombre rimbombante y cifras escandalosas. A los 13 años aprovechó su físico para marcar 132 goles en 32 partidos de nivel escolar, y con 15 recaló en Millwall entre promesas de un contrato profesional. En el juego tenía 16 añitos, aunque con dudas razonables sobre su edad real como les pasa a tantos africanos. Y había tal fe en su proyección que las estadísticas no se corrigieron en los parches.

Lo único que recibió del Millwall fue formación académica, porque cuando cumplió 19 años se marchó sin debutar con el primer equipo. La razón fue la pérdida de interés en el deporte, después de que no se concretase su pase a clubes de mayor nivel que habían estado interesados. La trayectoria descendente fue demasiado acusada, terminó defendiendo a Gambia al no tener hueco en Inglaterra (y eso que estuvo en todas las categorías inferiores) y se pierde la pista en el deporte noruego amateur. Eso sí, en su cuenta oficial de Twitter se autodenomina “leyenda del Championship Manager”. Por las noches me monto mis películas.