La gala de fútbol por obligación

La Sexta decidió promocionar la gala de los premios de la Liga de Fútbol Profesional (6,1% de share) con la inusual presentadora, Eva Hache, soltando “¡pero si yo no tengo ni idea de fútbol!”. Para su desgracia, el resto del equipo de guionistas tampoco. O no se atrevió a plantearlo. Entre la incapacidad de ella para transmitir y las malas bromas que le sirvieron, el resultado fue un desastre. Todo chocaba contra el muro de indiferencia planteado por las estrellas. Bien porque no entendían lo que decían, bien porque el espectáculo les era completamente ajeno.

Tebas
Pasadas dos horas, Javier Tebas no sabía donde meterse.

En España tenemos la manía de plantear cualquier entrega de galardones, sea de lo que sea, copiando a los Premios Goya. Que a su vez son “el plagio del plagio” de otros eventos inspirados en los Óscar: humor como hilo conductor. Pero es un enorme error pensar que los futbolistas tendrán las mismas tablas que un actor profesional. A diferencia de éstos, capaces de reflejar (mejor o peor) cualquier emoción, el deportista “actúa” para ocultar lo que piensa ante los medios de comunicación. Vivimos en un país donde quedas mejor siendo un humilde de baratillo, con el ya clásico “partido a partido“. Si no fuese por gente como David Barral o Gerard Piqué, nos moriríamos de asco.

Por esta razón, no funciona abrir la gala con un largo monólogo de Eva Hache, con la misma gracia que el anuncio de Ligeresa. El humor es mejor en pequeñas dosis. Dani Rovira entregó un premio y logró en quince minutos lo que Eva no pudo en dos horas: hacer reír a Cristiano Ronaldo. Pero no puedes usarlo todo el rato si la gente a la que te diriges no está acostumbrada a abrirse.

Si partimos de esa base, ¿por qué la LFP no prefirió apostar por el glamour que estos deportistas pueden desprender? Porque no saben hacer galas ni vender su producto. Alguno dirá “ya, pero es que entonces no la vería nadie”. Esto se programó el lunes, que es el día más complicado en prime time porque coincide con Isabel (La 1), Top Chef (A3) y La que se avecina (Telecinco). Quienes verán este compromiso comercial son los seguidores más acérrimos. Teniendo a gente muy difícil de congregar en un mismo punto, no necesitas hacer gracietas innecesarias ni plantear un enfoque generalista.

En ese sentido, hay que ser justo con Eva Hache, Quien peor lo hizo no fue ella, sino Cristina Pedroche. Y eso que solo dio dos premios. Salió con cuatro socios comerciales de China, desconocedores del castellano. El resultado final fue que nombraron a Brahimi, pero éste tardó en bajar a recogerlo porque se confundieron y, en vez de leer los nominados, anunciaron directamente al ganador. La invitada, para camuflar el error, prefirió reírse a costa de los chinos (es decir, de quienes te ayudan a crecer) con un desprecio digno de ser denunciado por SOS Racismo y frases como “son los que traen la pasta y tienen prisa”. Quien quedó mal fue ella.

Cristina cagándola
“Vull sortir a l’APM”.
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