Medios cortesanos

eljuevesEn pleno 2014 aún asombra que se produzcan noticias así en España, pero pasan. La revista El Jueves ha visto como le han retirado a las bravas una tirada especial sobre la abdicación de Juan Carlos I, en la que ponía una corona llena de mierda sobre el príncipe Felipe. Eso pasó el miércoles, día de lanzamiento, y al jueves siguiente se relanzó con una portada distinta. Y aunque se alegó en su momento “errores de imprenta” e incluso un “secuestro”, luego se confirmó algo aún peor: fue el grupo editor, RBA, quien decidió eliminarla por su propia cuenta.

Pero esto no es lo peor. Después de retirarla, RBA anunció a la redacción que los temas de monarquía no podían destacarse en portada ya que, agárrense, “es un tema tabú porque no interesa a la gente“. ¡Todo eso después de lanzar una tirada especial de 60.000 ejemplares, cuando lo normal en El Jueves son 40.000!. Dado que la abdicación será el tema estrella durante semanas, la respuesta ha sido la lógica: por ahora se han largado ocho dibujantes, dos de ellos los ex directores Manel Fontdevila y Albert Monteys. Abandona el núcleo que en su momento rejuveneció la plantilla.

Podemos decir que a El Jueves ya le tenían ganas desde hace tiempo, pero en esta decisión hay algo más: la defensa de un sistema anquilosado por puro servilismo e interés editorial, en este caso de RBA pero achacable a toda su competencia. Y que no puede entenderse sin ver qué otros negocios maneja y cómo funcionan para que sus directivos trepen entre las altas esferas.

Después de muchos años bajo propiedad de sus autores, RBA compró el 60% de Ediciones El Jueves en 2006. Se trata de un grupo más especializado en revistas de “estilo de vida” que en el humor, su primera incursión. En su momento la operación se vendió como una forma de “impulsar nuevos proyectos en otros canales” (renovarse o morir), pero respondía también a tener un “primo de Zumosol”, a alguien con capital para mantenerlo si venían mal dadas. Por ejemplo, con el famoso secuestro judicial un año después.

(Y sí, todo el post irá por ahí. De otros asuntos como los recortes de gastos o las aventuras de su presidente en los Juzgados no me voy a meter).

El problema, claro está, es que RBA tiene unos intereses que no corresponden con los de una publicación satírica. ¿A bote pronto? Es propietario de Lecturas y Semana, cabeceras míticas de la prensa rosa. La primera es la que más tirón tiene, con 186.000 ejemplares de difusión semanal, mientras que la segunda no le anda a la zaga con sus 149.000. Ambas superan con mucho el promedio de El Jueves (39.000 de enero a diciembre de 2013, si bien el ratio tirada-difusión es más estrecho), pero (evidentemente) su lector es distinto. ¿Hay más? Posee múltiples editoriales y mantiene una fundación a la que suelen invitar a todo tipo de autoridades para promocionarles… y promocionarse, por supuesto. Trepar.

El papel cuché siempre se ha caracterizado por su seguidismo, más si lo comparamos con el despelleje profesional de “Sálvame”. Son cortesanos a morir. Quien va al quiosco puede empezar por el ¡Hola!, que es el BOE de Casa Real, y continuar con Diez Minutos, inventor de la “entrevista imaginaria“. Tanto Lecturas como Semana no solo viven de hacer la pelota a los famosos, sino de que se sigan leyendo en la peluquería o en la sala del dentista. Y dado que son muy conservadoras, es habitual que tengan más tirón los temas amables que las polémicas. Hasta tal punto que la pluralidad informativa se asemeje a la de una televisión de Transnistria.

Tres revistas abriendo con la misma foto oficial. En prensa deportiva o económica sería impensable.
Manse! Manse! Kim Jong-il changgun!

En los últimos meses Zarzuela está haciendo trabajos titánicos para lavar la imagen de la familia, muy afectada por escándalos que todos conocemos. Si hace un mes TODAS las portadas mostraban a la Infanta Leonor, en este junio de abdicaciones hay una campaña pro Felipe VI, alias “El Preparado”, como nunca antes habíamos visto. Hay un nuevo monarca que meternos por los ojos y se juegan mucho si cambia el statu quo. Dado que la Casa Real controla con mano de hierro todo ese flujo, RBA “pensó” por el bien de sus intereses (ventas y fundación) que tenía que “extremar las precauciones”.

Y ese “pensó” es crucial, porque diferencia la censura de un gobierno de la “autocensura” editorial.

A El Jueves, como publicación de humor, no se le pueden aplicar los mismos criterios de “no interesa a la gente” que a una revista del corazón, porque siempre ha vivido de la burla y la sátira. El público que la compra quiere caña, como bien ha dicho Monteys a la tele catalana. A pesar de que la redacción metió contenidos a toda prisa para llegar al quiosco (la noticia les pilló en cierre de edición), RBA ha sacrificado una tirada especial de 60.000 ejemplares, muy por encima de la media y con el coste que supone, porque “pensaron” que les perjudicaría a corto plazo. A El Jueves le han permitido portadas mucho más bestias, pero ya no se las podían pasar.

No ha hecho falta una llamada desde Zarzuela; tenían asumido lo que debía hacer, aun a costa de la libertad de expresión y de dañar una publicación que, pese de todo, mantenía más de 40.000 lectores. Igual que Theon Greyjoy asume que es “Hediondo” tras todas las torturas de Ramsay Nieve, la prensa española tradicional (la del corazón en especial, pero afecta a todos los ámbitos) es tan cortesana que hará cualquier cosa con tal de agradar a sus principales fuentes de información. Y si para ello matan a El Jueves, no duden que lo harán.

Esas “muestras de amor”, a ojos de cualquier responsable de comunicación competente, son evitables porque se ha terminado creyendo que la Casa Real fue quien pidió la retirada de ejemplares. Pero es más triste. Está tan interiorizado que no les importa ni el “qué dirán”, se quiere un discurso único a espaldas de la sociedad civil. Y no son los únicos: El Mundo de Casimiro García-Abadillo ha despedido a una periodista por llamar “amiga íntima” a Corinna en la crónica de la abdicación real.

Los datos relativos a tirada y difusión están sacados de la OJD.

Uno de los números de El Jueves que conservo es el primero tras la muerte de Ivá. A él no habrían tenido cojones de hacerle nada.
Uno de los ejemplares de El Jueves que conservo es el primero tras la muerte de Ivá (Ramon Tosas). Una figura a reivindicar en los tiempos que corren.
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