La película de la semana: “¡Ja me maaten…!”

Ja_me_maaten-419465704-large¿Puede hacerse una película a partir de un simple gag (presuntamente) humorístico? La experiencia nos dice que no es buena idea: ejemplos como “No hija, no” (1987), “Movida en el Roxbury” o la infame “Good Burger” (1997) lo demuestran, así que sacar algo de la visión que Cruz y Raya hacía de los gitanos no suponía una excepción. “¡Ja me maaten…!” (Juan Muñoz, 2000) se estrenó en el siglo XXI pero podría pasar por un subproducto atrasado a su tiempo. Su único valor es que sirvió para que los espectadores se percatasen de que entre Juan Muñoz y José Mota a lo mejor no había tan buen rollo, pues el segundo no quiso participar en el rodaje de su colega. Visto el resultado, se entiende.

Para entender por qué Juan Muñoz rodó una película con sus amiguetes, hay que saber de dónde viene la idea. En Cruz y Raya los personajes más conocidos los aportaba Mota, pero el rubio también tenía buenos. Uno de ellos era Juan de Dios Román, gitano dedicado a la venta de malacatones en su fragoneta que siempre estafaba a los payos, en compañía de su padre (el actor de doblaje Pepe Carabias) y un niño con su mismo peinado. La idea funcionaba en sketches de cinco minutos y el programa estaba en su mejor momento.

Ahora bien: de ahí a hacer una película va un mundo. Sobre la figura de Juan de Dios se creó un universo paralelo sin sentido. Y quien pagara por verla se dio cuenta de ello en los créditos de apertura. Además de los nombres en pantalla (Jaimito Borromeo, Arévalo, Marlene Morreau…), la canción principal es una parodia del Gangsta’s Paradise de Coolio donde Juan de Dios rapea todo el argumento y hasta te cuenta el final. Si ves las fotos y horribles dibujos animados que la acompañan, te ahorras toda la trama.

Todo va con calzador

En los primeros minutos se meten retazos que conforman la historia: Marbella se prepara para un congreso internacional por la paz (idea que parece sacada de “Mafia: Estafa como puedas”), objetivo para una banda terrorista china que trafica armas y material explosivo escondido en melocotones. Por su parte Juan de Dios… bueno, toca la guitarra mientras hace bromas absurdas en torno a su familia y la etnia gitana, que por supuesto vive en un barrio chabolista. Ver a “El Papa” bailando a golpe de guitarra con los pantalones bajados porque aún estaba en el váter no es una experiencia edificante.

La forma en que se unen todas esas piezas carece de lógica. De camino a comprar fruta en Mercamadrid, el gitano se encuentra en el bar con el inspector Gamero (Enrique Villén) y el camarero le explica que ese vendedor ambulante es en realidad “del cuerpo”, malentendido que aguantará durante el resto del metraje. Fuck Logic. Por otra parte, se descubre que los chinos camioneros están dirigidos por el malvado Ming Shou Kan (Santiago Urrialde), dispuesto a cometer un atentado en la Costa del Sol con la pericia de Pierre Nodoyuna. Si le añadimos que todos están bajo vigilancia (es un decir) del FBI con Belinda Washington como la única “agente” que sabe hablar inglés de verdad, es normal pensar que el guión fue en realidad escrito en una servilleta.

Juan de Dios deja sentado a El Papa encima de una carretilla para marcharse a jugar tragaperras, con tan mala suerte que el anciano es arrastrado y termina dentro del camión de los chinos, repleto de melocotones brillantes con microchips para fabricar una “bomba nuclear”, como si se tratase de un Lego. Y a partir de ahí, el despiporre hasta llegar a Marbella. El gitano cree que “han secuestrado a mi Papa” y gracias a un transportista catalán que lo ha visto todo (con un acento tan exagerado que hasta a Joan Tardà se le entiende más), pone rumbo a Marbella. Para ello le robará el dinero a Ming Shou Kan, al que se encuentra en la estación de Atocha. Y en venganza éste tratará de matarle durante el viaje, sin éxito.

Venenos que matan razas específicas. Porque sí.
Las botellitas de whisky DYC que matan gitanos. Y a cualquier persona.

Actores que no saben actuar

Como la historia es lo de menos aquí, me centraré en apartados específicos que refuerzan el horrible resultado final. El primero es el papel que juega Marlene Morreau, agente secreta del FBI e icono sexual de la cinta. La idea es difícil de asimilar, pues sus dotes interpretativas son muy limitadas y hay que hacer un gran ejercicio de imaginación. Ya sea oyéndola hablar a desgana, enseñando pechos, metiendo latiguillos (“merde“) o mientras suelta mamporros en escenas de acción con la misma gracilidad de un espantapájaros. Si existiese la variante española de los Premios Razzie, se lo habría llevado de calle.

Puede que no sea quien peor lo hace. Por ejemplo, la niña de la familia gitana solo tenía cuatro frases y era incapaz de vocalizarlas. Hasta Juan Muñoz da la sensación de que se le van a olvidar los diálogos. Pero es que ver a Marlene repartiendo estopa es estremecedor.

El segundo es el humor de estereotipos, alargado al extremo y reflejado en una vergonzante escena entre Ming Shou Kan, retenido por la policía, y el comisario jefe al que pone piel el maravilloso Pepe Sancho, en un papel que gracias a Dios nadie recordó cuando hubo que redactar su necrológica. ¿Sabéis que los chinos no pueden pronunciar bien la letra erre? Pues Juan Muñoz hace con ello una broma que dura demasiado y carente de todo sentido.

Y el tercero son escenas concretas que dan ganas de llorar. La más escandalosa pasa cuando el camión llega a Málaga. Enterados de que la mafia asiática ha retenido a El Papa por comerse un melocotón con microchip oculto, todos los gitanos de la zona se lían a hostias con los chinos, en un combate donde tiran de todos los tópicos negativos posibles: sandías de mercadillo, el mariquita folclórico y hasta un señor que, mientras todos se curten el lomo, ¡se pone a vender fulares! ¡Maravíllense de como los extras miran a cámara y se pegan a desgana!

“Humor” rima con “tumor”

Aunque “¡Ja me maaten…!” cumple la máxima de “Introducción, nudo y desenlace”, la estructura está sujeta a la aparición de amigos famosos y al chiste fácil, quedando el argumento en algo secundario. Por ejemplo, sabemos que los chinos son una organización terrorista con ganas de joder al mundo civilizado, pero ¿qué reivindican? ¿cuál es su motivación? ¿por qué la mafia italiana les apoya? No tiene lógica. En “Jungla de Cristal” sabemos que el antagonista no es más que un cabrón con pintas que hace pasar su robo por una acción libertadora. Aquí pasa porque sí. Porque lo digo yo.

Y así sucede que la convención de paz se convierte en una suerte de Disneyworld, entendido como un mundo de fantasía enferma donde todo es posible. ¿El tío de Cine de Barrio presentando una cumbre internacional? Pasa. ¿Un jeque moro (Arévalo) acompañado en todas las escenas por una drag queen? También sucede. ¿María Jiménez y Los Chunguitos actuando en un escenario a saber bajo qué efectos? ¡Por qué no! ¡Que para algo salen!

Haute politique con José Manuel Parada. Asúmanlo.
Haute politique con José Manuel Parada. Asúmanlo.

¿Y por qué estoy poniendo tanto énfasis en criticar los cameos? Porque se supedita a un guión lleno de topicazos, acentos sonrojantes (cuando hablan inglés dan ganas de matar a alguien) y chistes malos. Igual que en Torrente, pero a un nivel de “cuñado borracho en la comunión de los primos”.

Io non sonno chino… ma adoro il cappuccino!

Ganas de terminar

El desenlace es el siguiente: Marlene es asesinada, Juan de Dios se carga al chino por una trampilla para después coserle a tiros (las balas ni se ven, eso era demasiado gasto), y al final desactiva la bomba nuclear que tenía adosada su padre… como si jugase a las tragaperras. Ya en el funeral de la peor agente del FBI de la historia, nuestro prota recibe una condecoración de la ONU y todos se van cantando en lontananza con la guitarra de Los Chichos.

Y encima usan Comic Sans. ENCIMA COMIC SANS.
Y encima usan Comic Sans. ENCIMA USAN COMIC SANS.

Es imposible analizar “¡Ja me maaten…!” sin hacer una crítica destructiva. Es un sketch de Cruz y Raya sin José Mota y alargado durante hora y media. Aparece toda la caspa humorística española, presente en aquellos años gracias al infecto “Noche de fiesta”. El guión no tiene ningún sentido y difícilmente sigue la trama. De tan mala que es, podría ser una referencia de culto como “The Room” de Tommy Wiseau o “Ben & Arthur”.

El caso es que Juan Muñoz no tiene un pelo de tonto. Sabía que estaba ante un éxito potencial si aprovechaba su momento y “¡Ja me maaten…!” recaudó 1,4 millones de euros en taquilla. Gran dato, si tenemos en cuenta que apenas gastaron en localizaciones o vestuario. Quizás por eso se animó a hacer la segunda parte: “Ekipo Ja” (2007). En ella sí aparece José Mota, pero Cruz y Raya estaba disuelto y las diferencias eran ya tan insalvables, que uno terminó en Telecinco con contrato millonario y el otro acabó dando conciertos y monólogos en discotecas. Adivinen a quién corresponde cada perfil. En este post de Untipoconboina pueden verlo.

Dan ganas de salir corriendo.
Dan ganas de salir corriendo.
Anuncios

4 comentarios en “La película de la semana: “¡Ja me maaten…!”

  1. Lo de hacer películas de gags es muy de SNL. Creo que de la veintena que han hecho hay de muy buenas (Granjuas a todo ritmo, Gilda , Wayne’s World), las tirando a malas (Conehads, Los chicos de Roxbury y la última, McGruber) y de truños a nivel ja me maten (Super star, el terror de las chicas, y mi recomendación basura total: Es pat).

    También tienes toda su órbita, que ha dejado bastante buena marca: Spinal Tap, Office Space, Un poderoso viento, Ciudadano Bob Roberts, etc. Órbita porqué contienen personajes o bien las pruebas de aceptación, cara a hacer la película o no, fueron con gags en SNL. Y ya lo de la cantera de actores, guionistas lo dejamos, porqué sería injusto buscar un equivalente en españa (globomedia, lol).

    Quiero decir: es mala idea en España, ya que los personajes ya son sobre-explotados antes de poder hacer algo de ellos. Pero en EEUU no es tan mala idea. También producen más películas, se suele tener la cabeza amoblada y no dejar todo en mano del que tiene la idea, así que el riesgo de producir un truño mítico se reduce bastante. Y no le dan dinero a cualquier mindundi con nombre a excepción, claro está, de Cristopher Nolan (no puedo cerrar un tl;dr sin un flame).

  2. Me llevaron “engañiado”.

    Bueno, no del todo porque ya conocía el tipo de humor que hacían Cruz y Raya, pero entre el jachondeo de la adolescencia y la estela de Torrente pues mis amigos y yo nos dejamos en el cine nuestros euros, ayudando a Juan Muñoz a cabalgar en el caballo blanco del éxito de taquilla.

    Que no, que no esperaba alta comedia pero esque esto es un desastre absoluto.
    Estaba leyendo el resumen y no recordaba NADA del filme, ni al Urrialde post-Mississippi ni a la Marlene ni la intro, mi cerebro borró la experiéncia.

    Con todo, no es lo peor que he visto en una sala de cine, por lo menos no me entraron ganas de irme como con The Amazing Spiderman.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s