El “Coliseum” de Rumanía

1149015_565335496861352_2085054067_nEl “estadio del Futuro” de Scornicesti sigue siendo uno de los más grandes de Rumanía, a pesar de que ya han transcurrido veintiseis años desde su inauguración. Su aforo actual es de 13.500 personas según datos oficiales, el mismo que el del Otelul Galati (campeón de liga en 2011). Y sin embargo, allí es probable que en días de partido haya menos gente en las gradas que viviendo o trabajando en su interior. La construcción de este recinto fue una de tantas locuras impulsadas por el déspota Nicolae Ceaucescu cuando gobernó el país con mano firme hasta su ejecución en 1989. Un gran campo de fútbol para el FC Olt, equipo que aspiraba a la gloria hasta que la dictadura cayó. Y con ella, su futuro.

Los mejores años del FC Olt Scornicesti coincidieron con la última década del estado socialista. No fue casualidad. En menos de cinco temporadas pasó de las divisiones regionales a primera, siempre bajo sospecha de amaños, y una vez en la máxima categoría se asentó gracias a las cesiones de promesas del Steaua o del Dinamo, los rivales más potentes. ¿Cómo se lo pudo permitir? Porque tenía la suerte de ser el club de la ciudad que vio nacer al dictador en 1918. Y Ceaucescu llevó el “Support your local team” al pie de la letra.

En uno de sus últimos partidos en primera, el aforo habitual era ese.
Aforo habitual en uno de los últimos partidos en primera. Y los fondos, vacíos.

El éxito deportivo formaba parte de la transformación de la otrora aldea rural, que de repente se llenó de pisos “gracias” a la urbanización forzosa del agro impuesta por el régimen. Pero la cuna de Nicolae era algo más: aspiraba a ser la meca del “hombre socialista” y el cariño por la tierra tiraba mucho. Tanto que, a diferencia de otras zonas donde había que levantarse a las cuatro de la mañana para cocinar con gas, los habitantes de Scornicesti gozaron de un aceptable nivel de vida. Así lo recuerda el portero del FC Olt en 1980.

“¡Hasta 1990, Occidente era Scornicesti! Había ocio, tiendas, carne, leche, huevos, café instantáneo, chocolate, Pepsi, lo que quisieras. ¡Hasta venía gente de Bucarest para comprar provisiones!” (Pro Sport)

Convencido de que el fútbol podía con todo, la mayor construcción de este pueblo pegado a una carretera no fueron los monoblocks de inspiración soviética, sino el “Estadio del Futuro”. Las obras comenzaron en 1985 y no se inauguró hasta 1988, tres años después. Todo en él era una exageración, empezando por su capacidad para 25.000 personas, en una ciudad donde entonces vivían 6.000 y hoy alberga al doble, pero no más. Las medidas del terreno de juego también eran desproporcionadas: al principio se establecieron 120 metros de largo por 90 de ancho, pero la federación tuvo que darles un toque para reducirlas.

En los vestuarios pudieron hacer un apaño. El resto de instalaciones están peor.
En los vestuarios pudieron hacer un apaño. El resto de instalaciones están peor.

Cualquiera podría esperar que un recinto con semejante aforo albergaría días de vino y rosas, pero el “estadio del Futuro” solo vivió dos temporadas en la élite. Cuando Ceaucescu fue derrocado, al FC Olt se le expulsó de la liga en 1990 “por trato de favor”. Ahora vaga en las divisiones regionales. El estadio presenta una imagen igualmente lamentable, pues el equipo ya no tenía el presupuesto de antaño y tuvo que renunciar a los gastos de mantenimiento. Ahora solo se hace lo básico: cortar el pasto y buscar patrocinadores.

“Nuestro club contaba con unas infraestructuras que ni los equipos bucarestinos tenían en aquella época. Había una piscina y una sauna en el interior, para recuperación, pero ya no funcionan”. (Pro Sport)

La lista de defectos es interminable: el césped está mal cuidado, algunas estancias fueron quemadas, solo hay asientos en la tribuna, las gradas presentan grietas, la madera de las escaleras se ha abombado, hay cristales rotos y los locales que dan al exterior se han alquilado a empresas o incluso han sido ‘okupados’. Las mismas casas del piso superior que antes acogían a los futbolistas están engalanadas con trapos secándose al sol.

El “estadio del Futuro” sigue abierto. Pero en vez de recibir al Steaua o al Dinamo, alberga pachangas regionales y ligas infantiles. Y por supuesto nunca se llena. En comparación, el Coliseum Alfonso Pérez es Anfield. No sabemos qué nos deparará el futuro, pero el presente desde luego no perdona.

* Para más información sobre la historia del equipo, sus amaños y fotos del campo, recomiendo este artículo en francés del Parlons Foot.

* Para apreciar mejor el deterioro del estadio, la web húngara Sportgeza.hu dispone de un archivo de fotografías hechas en septiembre de 2013.

* Las fotos del campo y vestuarios se sacaron del Facebook oficial del club.

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