El amor en los tiempos del perreo

largeSan Valentín, día de los enamorados. Y qué mejor que una buena canción para decir a quien más quieres todo lo que sientes. Todos nos hemos puesto romanticones alguna vez con Laura Pausini, Eros Ramazzoti, Pablo Alborán… incluso con Álex Ubago, aunque ese cueste reconocerlo mucho más.

Sin embargo, existe la creencia de que no todos los géneros valen para reflejar estos sentimientos. Como la electrónica. Para declararte a una chica no piensas en ponerle Skrillex mientras abres tu corazón (aunque quien sabe, si es poligonera o va a la Fabrik igual cuela). Pero, ¿qué sucede con el amor en el reggaeton? Ese género tan denostado por machista pero a la vez divertido para bailar de madrugada. Inspirado en una pretenciosa letra de Arcángel que oí hace tiempo, y que decía lo siguiente:

Se que tienes novio, que te trata bien
Pero no como yo / Yo te trato al cien
Él te da buen sexo, a veces calor
Yo no te doy sexo, yo te hago el amor

He pensado: ¿y qué tal sería analizar tres canciones de reggaeton, con muchas visitas, que pretenden ser románticas o solo contar historias de amor (ojos que miran con ilusión) a las personas que las escuchan? ¿Son las críticas justificadas? Este es el resultado.

Primer acto: Escarceos amorosos

Banda sonora: “I wanna love you” de El Lápiz y Jo-A

Que “I wanna love you” signifique “quiero amarte” en castellano es lo de menos. Que no nos engañe el título. Los autores no se andan por las ramas y hablan claro, sin tapujos. En este caso, unos muchachos sanotes han pillado la canción homónima de Akon y le han metido una letra en la lengua de Cervantes, para contar cómo fueron sus primeros devaneos con el sexo opuesto.

El caballero de turno pretende divertirse con esa chica que tanto le gusta. Quiere convencerla por todos los medios para vivir una noche de desenfreno y pasión, digna de una novela de Danielle Steel. El plan es invitarle a una fiesta donde beberán copichuelas y se echarán unos bailoteos. Se echa al ruedo sin miedo a dar el primer paso.

Perdona mami se me olvidaron las rosas
pero traje un muñeco con tremenda cabezota
Ya llegó Jo-A así que traigan las cubetas
Que las mujeres tan’ mojando las chancletas
No tengo Jeepeta, traje dos quenepas
Cállate la boca y chupa tu paleta

Por alguna extraña razón, pues en cualquier otra situación terminaría con un rodillazo en sálvese la parte, la muchacha acepta y ya en la fiesta los jóvenes lo pasan fetén. Con erótico resultado.

Opción no recomendable.
Briconsejo: Esto no funciona nunca.

Hete tú que la chica quedó tan “satisfacida” que volvió a llamarlo para, además de disfrutar de sus dotes de amante, conocerle un poco mejor y tomar un café. Sin embargo, y aquí viene el volantazo, nuestro protagonista se ha cansado tan pronto de su compañía como si fuese una moda odiosa (tipo “Youtuber”) y le deja bien claro que su corazón no puede conquistar. Porque para jueguecitos ya está él. El siguiente texto es toda una declaración de intenciones:

¿Qué tú pensabas?, ¿Qué yo te amaba?
Lo siento mami chula, borracho yo hablo baba
¿Tú quieres cine, flores y chocolate?,
Mejor pitchame tu bola pa’ yo darle con el bate
¿Tú quieres boda? Sigue soñando
Tú eres lujo de una noche mami yo sigo sonando
Discúlpame si tu sueño te espanté
Que sigo haciendo rico al dueño de condón Panté

Al menos se pone protección. Mira si es buena persona.

Si bien cualquiera se habría callado tras ese ataque de sinceridad, el protagonista sigue con ganas de hablar y marca territorio para dejar las cosas claras: sólo acepta salir con ella para para flirtear.

Soy la razón de tu frustración
Soy el negro mami chula que te da con el cañón
Tú tienes mami galletitas saladas
Úntale un poco de mi leche condensada
Tumba conmigo, dejá la payasada
Yo tengo todo y tú no tienes nada

A menos, claro está, que surja cualquier contratiempo…

¡Yo te doy cotorra y te dejo embarazada!
Eso no es mío… Mantenlo tú.

La frase más horrible de la historia de la música. Si FEMEN les boicoteasen un concierto, el público y artistas creerían que es parte de la escenografía.

Segundo acto: El engaño

Banda sonora: “La quemona” de Master Boy

Nuestro segundo escenario es un bello chalet de la sierra madrileña, donde nos encontramos a dos personas. Un corredor de seguros y su encantadora esposa, antigua modelo venezolana que logró los papeles a través del matrimonio. Resulta que la pobre muchacha en verdad ama a un cantante llamado Don Seca, al cual conoció en una discoteca de las de “a tres navajazos la noche“. Y como es habitual en estos casos, mantiene una doble vida.

El amor es tan impredecible que, a pesar de que la lógica nos dicte lo contrario, la pareja infiel se reúne todas las mañanas. Algo normal, pues el marido tiene que hacer contratos y el amante engrosa las filas del INEM.

Ay mi amor casi no llegas,
Pase, siga, recuéstese un rato, porque
hoy le vamo’ a dar de seguido hasta las 4:00
Entra Don Seca, se acuesta y se relaja
Y ella va y le lleva el desayuno en la cama
Diciéndole:
Papito, te quiero para mi
¿Y el desgraciado de tu marido?
Que se muera ese infeliz

No podría decirse que la muchacha le mintiera, pues efectivamente estuvieron toda la tarde al tema. Una doble vida donde la dama cuenta con todas las ventajas, pues su marido le daba dinero y el amante los placeres. Ambos, pues, eran los que más tenían que perder en este cruel juego. Mas ella, a pesar de los riesgos que corría, seguía empeñada en jugar a dos bandas.

Después de estar caliente empieza la acción
Y eso allá volaba el brasier y el calzón.
Y ella le decía “Ay que rico mi amor”,
Por eso es que tengo a mi marido de cabrón

Ellas también ponen los cuernos.
Dramatización.

Sin embargo, nuestro agente de seguros no es consciente de la situación y cuando llega dos horas tarde, tras un eterno atasco en la M-30, pasa de las carantoñas de su traidora esposa. Aunque él la siente suya, son muchos los años y ya no rinde como quisiera. Solo quiere cenar y ver El Hormiguero.

Llega el pobrecito muy rendido y azarado
Y ella le pregunta:
Ay mi vida, ¿estás cansado?,
Espérese papito ya le traigo un jugo de mora
Y el marido se dice “esta mujer si que me adora”
Y mientras va a la cocina ella va refunfuñando, diciendo:
Ese maldito lo voy a salir matando,
Lo odio, lo detesto y quiero que se muera
Pa’ que mi otro hombre me devore cuando quiera.

La cosa no va a ninguna parte, pero por alguna extraña razón la mujer termina quedándose con el vendedor de seguros. Eso sí, pasando de todos sus roces o caricias durante el resto de la noche. Y es que a pesar de que fue capaz de convencer a los Peláez para hacerse una póliza de vida, nuestro agente ha perdido del todo el corazón de la que es (por ahora) su esposa. Es decir: el pobre va a tener más cuernos que Valerie Trierweiler. Al menos hasta que se de cuenta y la mande a freír puñetas.

(En argot sudamericano, “quemona” es la que pone los cuernos a su pareja, “quemar al marido”. Igual que en el primer acto, el algodón no engaña)

Tercer acto: El cortejo

Banda sonora: “El bibi” de Jowell y Randy

Si los dos primeros actos tienen que ver con amoríos de una sola noche, en este último tenemos a una pareja joven donde el hombre quiere consolidar la relación. Es cierto que la pasión entre él y ella sigue encendida como el primer día. ¿Pero cuál es la clave de ese éxito? Aunque el señor haga múltiples referencias a un biberón, no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que no tienen niños. Y menos mal.

Le tiro al bibi
Y le pregunto cual es la dosis de mañana
Para prepararla
Ella quiere su biberón, ella quiere su bibi
Y como ella es mi baby se lo doy, se lo doy
Me gusta ella porque no se deja tocar de cualquiera
Ella solamente se deja llevar por mi

Por ahora la cosa ha ido bien. Llevan unos meses juntos, disfrutan de la vida sin ataduras y evitan cualquier otra obligación. Sin embargo, hay una preocupación en la novia que aunque no se refleje directamente, está ahí: sale con un gañán cuyo mayor contacto con el sexo opuesto ha sido a través de Brazzers.

Cuando se calienta se pone bien puta
Cuando el mensaje no le entra
Tranquilita tu respuesta
Está en el teterito de papi
Pa’ que siente eh, pa’ que siente eh
(…)
Y cógelo mami, coge el juguete
Pontelo en la cara pa’ que sientas el peque

Pero él bien sabe que una relación no se puede mantener solo con lo que se haga en la cama. Durante todo el tiempo que no puede verla no deja de pensar en que le puedan engañar, igual que al agente de seguros que habíamos citado en el segundo acto. Siendo un joven asilvestrado y poco dado al romanticismo, ¿cómo podrá traducir en dulces palabras todos sus sentimientos?

No, así no.
No, así no. Mejor un poema.

Al fin de semana siguiente, tras una noche desenfrenada, llegó el momento “tenemos que hablar”. Y recordando unos sabios consejos facilitados a través de Yahoo Respuestas, recita los versos por los que llevaba dos semanas sin dormir, pues había puesto en ellos todos sus esfuerzos. Se la estaba jugando.

Que ahora no quiero hacer nada
Que hablar con ella en la noche
Y decirle cuanto la quiero
(…)
Vamos hacer un pacto
Donde nos prometamos
Que con nadie mas tú y yo vamos a meter mano
¡Mi loba! yo soy el mejor que a ti te soba
Y tú la que me deja bien la boba
Tú eres mi niña
La de la piel con sabor a piña

Las rimas son absolutamente lamentables, pero él consigue su propósito. Porque al fin y al cabo, su novia solo le pedía un poquito más de consideración. Que parezca redactado por un preescolar es lo de menos.

– FIN –

¿Quién dijo que en el reggaeton no triunfa el amor?

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5 comentarios en “El amor en los tiempos del perreo

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