Informe de defunción

ImagenTVE estrenó el pasado sábado “Uno de los nuestros”, de esos formatos de entretenimiento que tienen una muy buena idea y se dejan ver a pesar de sus errores (empezando por su insufrible presentador). Sin embargo, lo más importante de la noche no estaba relacionado con este show, sino con lo que vino después. “Informe Semanal” estrenó su nuevo horario en la madrugada y aun así hizo el ridículo: mientras el novato fue líder en su franja, el informativo firmó un triste 5,3% de share; peor que “Tiki Taka” (Cuatro) o “LaSexta Noche”. Entre el petardeo y la reflexión, la audiencia optó por lo primero. Y no se la puede culpar.

“Informe Semanal” ha pasado de luchar por el liderazgo del prime time de los sábados a ser poco menos que una opción residual. Y el cambio ha sido rápido pero sutil, con etapas marcadas por reportajes a cada cual más vergonzoso. No por un cambio editorial, sino por el trato al espectador. El punto de inflexión fue su visión del caso “Madrid Arena”, dos días después de suceder, donde se cerraba la pieza con una reflexión que poco menos que sugería que los chavales (y sus padres) tenían la culpa por dejarse arrollar. Luego se supo que ninguno de los fallecidos se drogó y que todo fue una negligencia tanto de los promotores de la fiesta como del ayuntamiento de Madrid. Pero la acusación ya quedó en los archivos con frases que no deberían quedar en el olvido: mala praxis.

Fuera de los micros y de las cámaras, los chavales nos cuentan sin reparo como se las arreglan para colarse. Fotocopian los tickets y convierten una entrada en cinco o seis. (…)

Un producto digital que se aglutina en ocasiones en torno a los estimulantes sintéticos, la música electrónica que potencia sus efectos y los combinados de alcohol con bebidas energéticas. ¡Ah! Y nada de eso “oye, en casa a las dos”. Ahora la fiesta dura todo el fin de semana hasta la hora de comer del día siguiente. ¡Pum! After hour que hace que lo bueno llegue tras el canto del gallo.

Y es que TVE se ha echado a perder en todo, tanto en su lenguaje como en las prácticas, creyendo los directivos que la audiencia se tragará todo lo que le echen. La etapa de Fran Llorente pesó muchísimo porque (a pesar de sus fallos) hizo creer que todos nos merecemos un servicio informativo público similar al de otras teles europeas, con la mayor objetividad posible y sin miedo a contar lo que pasa. El más mínimo paso atrás se nota, y ya ha habido varios. El culpable de semejante bajón en share no es otro que la propia corporación, que ahora ha preferido condenarlo a la marginalidad. Y es entendible que Jenaro Castro, como máximo responsable de este espacio, no esté contento. Pero la credibilidad del formato se lo ha cargado él solito y, a diferencia de los protagonistas de “The Newsroom” cuando pasa lo de Operación Génova, no parece demasiado preocupado por recuperarla.

¿Aún está a tiempo de salvarse? Seguro, porque la marca es y será muy potente. Lo que sí parece claro es que la etapa de Jenaro Castro en “Informe Semanal” está más muerta que Carmina Ordóñez en la bañera. O “debería”, pues en un medio público tan politizado como el actual te puedes esperar cualquier cosa.

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