Nuestra tele: Empeños a lo bestia

"Ya no compramos cobre".
“Ya no compramos cobre”.

En el corazón de la calle ‘8 Millas’ de Detroit se encuentra la mayor casa de empeños de toda la ciudad. Así empieza “Empeños a lo bestia” (Hardcore Pawn), posiblemente el mayor éxito de Xplora en su (aún) breve historia.

Las series documentales de telerrealidad están de moda y en la TDT se tira de ellas para rellenar programación. Mientras Energy apuesta por las subastas de trasteros o la gastronomía, la temática de Atresmedia parece haberse especializado en espacios de venta de antigüedades; su tabla de salvación. Pero a diferencia de “La casa de empeños”, ambientada en Las Vegas y donde se da más importancia al producto, en “Empeños a lo bestia” se ofrece carnaza en todo su esplendor: discusiones, usura, empujones y gritos. Con un toque de falsedad y traición.

¿Cómo un programa que en ocasiones parece demasiado guionizado ha podido superar en audiencia incluso a canales como La 2? Pues por sus propios méritos: un cóctel compuesto por un elenco con carisma, enormes dosis de desvergüenza y cuatro sencillos patrones que se dan en todos los episodios.

Negociaciones imposibles

Leslie “Les” Gold y su familia no se hicieron ricos firmando talones. Si algo caracteriza a este joyero, con sus oros y colgantes cual cani agitanado de extrarradio, es su talento para el “aquí te pillo aquí te mato” en la negociación. En American Jewelry and Loan saben de sobra que muchos vienen más por necesidad que por placer (lo contrario que en “La casa de empeños”), así que las negociaciones suelen ser rápidas e incluso injustas. Nuestro protagonista tiene carisma, parece un quinqui y es difícil que se baje de la burra cuando fija un precio. Si el Atlético de Madrid sacó solo cinco millones por David Villa, ellos lo habrían conseguido por medio millón y un vale para la tienda.

– Este autógrafo me costó 800 dólares y es auténtico. Quisiera 400…
– 30 pavos.
– ¿No puedes darme más? Tengo deudas y…
– 35. ¡Es dinero en efectivo! :D
– …trato hecho.

Esa rapidez para negociar se refleja en la tasación de los productos. Si bien de metales y joyas entienden un montón, en otros casos como los objetos únicos se va a lo “pofesioná”. ¿Para qué llamar a un experto? Ahí está Les, con sus dos cojones, que te visita eBay o la versión yanqui de Todocolección y en tres minutos te dice cuánto piden por esa muñeca de Jackie Kennedy o aquella mesa de billar. Rebájalo un poco y ya tienes el total. Y da gracias si no les tienes que terminar pagando tú por una apuesta, cosa que ha pasado alguna vez. Si los Gold te vacilan, tu te callas y lo asimilas. Es imposible no ser fan de Leslie.

"Me dijo que Robocop era una leyenda de Detroit, pero que no podía darme 3.000 porque no era el traje original"
“Les Gold me dijo que Robocop era una leyenda de Detroit, pero que no podía darme los 3.000 dolares que pedía porque no era el traje original”

Pero el caso es que a Les ya se le nota la edad y algún día le tocará dejar el negocio a los herederos. Y ahí están, con el machete en la boca, sus dos hijos: Seth (muy reacio a participar al principio, quizás porque es el más normal) y Ashley (carne de reality show y una auténtica cabrita, lo cual nos chifla). Con personalidades tan diferenciadas, es normal que lleguemos a la siguiente parte que nunca falta en este show.

Líos familiares

Al margen de explicar cómo funciona una casa de empeños, las últimas temporadas de “Empeños a lo bestia” han explotado los líos y mamoneos entre Les Gold y sus hijos. Todos son más chulos que un ocho. Algo debió olerse su esposa cuando solo apareció en los primeros capítulos y nunca más se supo de ella (lo que en TV llamamos “hacer un Michael Robinson en Maracaná ’05“).

Las disputas van más allá de la afición del propietario por regalarse a sí mismo auténticas estupideces como un elefante de oro. Hay muchas puñaladas traperas y un clarísimo conflicto generacional. Ashley es la hija mayor pero en ocasiones se comporta como una garrula de la Fabrik, así que casi todos los líos vienen entre Les y Seth, el más deseoso de enviarlo a Florida para quedarse con el negocio. Un ejemplo: en uno de los episodios, el hijo quiere vender una sucursal deficitaria a espaldas del padre, que malogra la operación tras enterarse y se lo toma tan a pecho que incluso pretende putear a los empleados favoritos del heredero. La trama duró toda la temporada, un verdadero Falcon Crest de la segunda mano.

Sin embargo, esas rencillas se olvidan facilmente con un gran bol de helado de fresa cuando alguno de los clientes se pone chulo y la lía, cosa que sucede siempre. Aquí vemos al bueno de Les cogiendo del cuello a todo un PIMP barriero por sobrepasarse con su hija. Ante la atenta mirada del tipo de seguridad, no vaya a ser que se líe parda de verdad y tengamos una desgracia.

Gente peligrosa (somos los barrieros)

"¿Queréis empeñarlas o venderlas?"
“¿Queréis empeñarlas o venderlas?”

Detroit no es famosa solo por Robocop o Eminem, sino también por ser una de las ciudades más peligrosas del mundo. Los disturbios de los años sesenta provocaron la huida de las familias con más recursos a las afueras y dejaron en la capital un escenario de “mátalos a todos y que Dios los seleccione“. Esa decadencia perdura hoy y está perfectamente reflejada en el programa, pues la mayoría de clientes son tipos que te harían cambiar de acera si los vieras por la calle. Aunque el contraste entre gente con pasta y malotes de barrio es muy pronunciada, lo cierto es que la mayoría ve “Empeños a lo bestia” por una razón: los niggaz que montan el pollo y cumplen todos los tópicos de 4chan.

La estructura suele ser siempre la misma: una persona con tanta delicadeza como Belén Esteban se acerca al dependiente, le da un objeto y en la tasación saca menos dinero del deseado. Por ejemplo, el que espera 3.000 dólares por un Pentium II que no vale ni cinco pavos. En otros casos, la cosa viene porque pretenden retirar un producto sin recibo, tardan en atenderles o quieren vender algo robado. ¡Qué sorpresa en Detroit!. La combinación entre la exquisita educación británica de los clientes y el savoir faire de los dueños (con un hijoputismo extremo en el caso de Ashley) es explosiva y termina con el infeliz de turno expulsado por los guardias de seguridad.

Si bien la mayoría de las situaciones terminan siempre igual, pues nunca se rehuye el conflicto, hay algunos casos reseñables que van desde amenazas de muerte hasta la estupidez personificada. En un capítulo, los dueños se enteran de que un cliente se había metido en una nevera, a pocos minutos del cierre, con la evidente intención de robar por la noche. Y por si alguno no lo hubiera notado, el tubo para respirar que sobresalía de la puerta cerrada lo dejaba claro. A motherfuckin’ ninja. Cuando dijo que había hecho eso para “comprobar sus medidas” demostró que tampoco tenía estudios.

Frikazos

La decadencia de Detroit es además un caldo de cultivo perfecto para tipos que harían parecer cabal a la “Loca de los gatos” de Los Simpson. Muchas de esas personas van a American Jewelry and Loan en vez de al Cash Converters de su barrio porque saben que allí hay cámaras, es cierto. Pero en otros casos las tonterías vienen de tipos que a primera vista pueden parecer normales y después tienen comportamientos de oligofrénico. Ya sea sacarse dientes de oro en plena tienda o chicas esquizoides que zurran a sus novios.

Al final, en este tipo de personas se resume el potencial de “Empeños a lo bestia”. Si al componente chungo y la chulería de los dueños le añades ese toque de humor cruel con el componente “reirte de”, tienes la garantía para pasar una tarde entretenida. Y tampoco más: cumple su función y con eso basta.

“Empeños a lo bestia” se puede ver en Xplora.

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4 comentarios en “Nuestra tele: Empeños a lo bestia

  1. La palabra que mejor define al programa es “brutal”. Pero brutal de que te lo cuentan y no te lo crees, es todo muy pasado de rosca. Lástima de que no recuerde el ponerme a verlo y que lo vea de zapeo. Les Gold es un personaje de pies a cabeza y el programa creo que tiene el mejor nombre posible. No es mi programa ideal, mucho de lo que tiene a veces es morbo, pero reconozco que no he visto algo así en mi puñetera vida, es alucinante dentro de su sordidez..
    Sin embargo mi programa favorito de este palo (y casi de lo que veo últimamente) es “Los cazasubastas”. Lejos del tortazo y lo chungo de “Empeños a lo bestia”, el programa en realidad transmite un buen rollo acojonante, los súper-amigos Ton y Allen te alegran el dia y a veces hasta te inspiran con las cosas tan raras que pueden llegar a encontrar. (Armas absurdas, maquinaria alucinante o cualquier cosa que te imagines.)
    En realidad ambos programas son un poco el día y la noche. “Empeños a lo bestia” va más a por las personas y “Los cazasubastas” a por los objetos. Molan, cada uno a su manera.

  2. Son todos fake, todos guionizados y está explicado en mil sitios en ingles y mil foros tanto el de las vegas, como el de detroit, además si lo piensas se nota a leguas, que raro que cuando viene un cliente a armar bronca ya lo saben de antemano que graban ese empeño en particular, luego el de las vegas canta en que en un programa salen por ej. 10 articulos superrarisimos cuando eso suele pasar en 1 año.

    1. En el de Las Vegas supongo que lo llevarán a la tienda, el que lo vea de la tienda le propondrá salir por televisión con ese objeto y quedarán un día para que vuelva a la tienda, ya con los dueños.

      “Empeños a lo bestia” sí se nota que está guionizado.

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